El Tribunal Supremo ha emitido una sentencia el 27 de marzo de 2026 en la que reconoce el derecho a una indemnización por daño psíquico a una mujer que presenció el atropello mortal de un amigo. Esta decisión es significativa porque amplía los supuestos de indemnización en accidentes de tráfico, permitiendo que personas sin un vínculo de parentesco directo