La inseguridad y la incertidumbre se suelen adueñar de los consumidores en estas circunstancias, quienes no dudan lo más mínimo en contactar con despachos de abogados y/o incluso asociaciones para ver qué salida pueden encontrar a su asunto y proceder a reclamar la cláusula suelo y los gastos de la hipoteca, entre otros aspectos que pudieran resultar abusivos.